
Me llamó poderosamente la atención este video de la visita de Obama a las tropas norteamericanas en Afghanistán. He seleccionado este fotograma. No sé si todos los soldados tendrán un fusil, pero lo que si es seguro es que todos tienen una cámara. El New York Times incide en el tema y en sus consecuencias. Resumo los puntos más importantes de su artículo: PARA LOS FOTÓGRAFOS, LA IMAGEN DE UN CAMINO MENGUANTE
Leer el resto / Read the full entry...
Matt Eich, acabó sus estudios de fotoperiodismo en 2008, ha trabajado para revistas y también en publicidad y proyectos artísticos. Casado y padre de un niño cree que antes era una manera de ganarse la vida, pero ahora ya no lo es.
Sharon Pritt, tiene 40 años y 6 hijos, su marido es militar que cambia de base con frecuencia por lo que ella no puede acceder a ningún trabajo fijo. Después de unas vacaciones en Hawai en el 2006, la señora Pritt colgó en Flickr algunas fotos que tomó con su cámara digital Kodak de 99 dólares. Por esas imágenes obtuvo un contrato con Getty Images que le paga cada mes cuando sus fotos se publican. Los pagos sirven a veces para llevar a comer fuera a la familia y a veces para pagar la hipoteca. “Es estupendo tener algún dinerillo extra” opina.
Matt Eich y Sharon Pritt ilustran los grandes cambios en fotografía durante la última decada. Aficionados, aceptan felices pequeñas cantidades por sus instantáneas de niños y puestas de sol, aumentan sus oportunidades de ganar dinero con sus fotos pero están hundiendo las tarifas de los fotógrafos profesionales y dejándoles con limitadas opciones de proseguir sus carreras. Al mismo tiempo, los profesionales están siendo afectados porque revistas y periódicos están disminuyendo sus páginas o, simplemente, cerrando.
En 2005, Getty Images vendió 1,4 millones de fotos de archivo. El último año, 22 millones.
Internet ha hecho que los editores encuentren fotos de archivo mucho más facilmente-pueden hacerlo en cuestión de segundos con un buscador y unos pocos clics, en vez de emplear semanas recibiendo y enviando diapositivas arriba y abajo.
Al mismo tiempo la fotografía digital despegó. “Antes necesitabas realmente saber usar la cámara”, explica Keith Marlowe, un fotógrafo que ha trabajado para Spin y para Rolling Stone. “Si pifiabas un rollo no podías volver a hacer las fotos de un concierto” Ahora, sin embargo, cualquier fotógrafo puede ver al momento si la foto es buena, o si el balance de blancos o otros aspectos técnicos necesitan ser corregidos.
Esto desembocó en una marea de fotos bastante decentes, lo que cambió la industria de las fotos de archivo. En los últimos años, los bancos de imágenes han creado-o comprado-las llamadas divisiones de microstock. Cobran de 1 a 100 $, en la mayoría de casos, para que publicaciones u otros reproduzcan la foto, a menudo suministrada por un aficionado. Getty llegó a un acuerdo con Flickr en el 2008 que permitía a los editores fotográficos de Getty rastrear imágenes y firmar contratos con fotógrafos aficionados.
“La calidad de estas fotos de archivo son virtualmente indistinguibles ahora de la calidad de imágenes que pudieran ser encargadas” dice el sr. Klein. “Pero el precio que se cobra al cliente es sólo una fracción de lo que tendría que pagar por una imagen profesional”.
Esto ocurre porque la gran mayoría de aficionados son felices simplemente porque les paguen algo por sus fotos. “La gente que no tiene que vivir de la fotografía y lo hace por hobby no siente la necesidad de cobrar un precio razonable” explica Matt Eich.
La señora Eismann, directora del Master en Fotografía Digital en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York argumenta: “Un fotógrafo profesional puede ir a una manifestación y hacer que parezca que es sólo de 10 personas o de 1000, y esa es la gran diferencia. No estoy segura si podría confiar en que un aficionado entendiera lo importante que es la comunicación visual.
¿Puede un aficionado tomar una foto tan buena como un profesional? “Seguro” dice la señora Eismann” Pero, ¿puede hacerlo si es un encargo concreto? ¿Lo puede repetir una y otra vez? ¿Lo puede hacer cuando el tema no es interesante?
Pero a aficionados como la señora Pruitt esto no les preocupa.
“Nunca he seguido las reglas fotográficas porque no las conozco, nunca he ido a una escuela de fotografía y nunca asistí a clases” dice. “La gente no conoce las reglas, fotografía lo que les gusta-y a otra gente también les gusta”.
El artículo es muy largo y el post también. Mañana comentaré algo al respecto. Pero de momento adelanto que, como sabéis la mayoría, doy clases de fotografía. Y en mis clases enseño precisamente las reglas, como fotografiar una manifestación y hacer que parezca que hay 1000 personas o sólo 10, como fotografiar encargos concretos, como repetirlos satisfactoriamente para el cliente una y otra vez, y como hacerlo aunque el tema no sea interesante visualmente.
Leer el resto / Read the full entry...
Matt Eich, acabó sus estudios de fotoperiodismo en 2008, ha trabajado para revistas y también en publicidad y proyectos artísticos. Casado y padre de un niño cree que antes era una manera de ganarse la vida, pero ahora ya no lo es.
Sharon Pritt, tiene 40 años y 6 hijos, su marido es militar que cambia de base con frecuencia por lo que ella no puede acceder a ningún trabajo fijo. Después de unas vacaciones en Hawai en el 2006, la señora Pritt colgó en Flickr algunas fotos que tomó con su cámara digital Kodak de 99 dólares. Por esas imágenes obtuvo un contrato con Getty Images que le paga cada mes cuando sus fotos se publican. Los pagos sirven a veces para llevar a comer fuera a la familia y a veces para pagar la hipoteca. “Es estupendo tener algún dinerillo extra” opina.
Matt Eich y Sharon Pritt ilustran los grandes cambios en fotografía durante la última decada. Aficionados, aceptan felices pequeñas cantidades por sus instantáneas de niños y puestas de sol, aumentan sus oportunidades de ganar dinero con sus fotos pero están hundiendo las tarifas de los fotógrafos profesionales y dejándoles con limitadas opciones de proseguir sus carreras. Al mismo tiempo, los profesionales están siendo afectados porque revistas y periódicos están disminuyendo sus páginas o, simplemente, cerrando.
En 2005, Getty Images vendió 1,4 millones de fotos de archivo. El último año, 22 millones.
Internet ha hecho que los editores encuentren fotos de archivo mucho más facilmente-pueden hacerlo en cuestión de segundos con un buscador y unos pocos clics, en vez de emplear semanas recibiendo y enviando diapositivas arriba y abajo.
Al mismo tiempo la fotografía digital despegó. “Antes necesitabas realmente saber usar la cámara”, explica Keith Marlowe, un fotógrafo que ha trabajado para Spin y para Rolling Stone. “Si pifiabas un rollo no podías volver a hacer las fotos de un concierto” Ahora, sin embargo, cualquier fotógrafo puede ver al momento si la foto es buena, o si el balance de blancos o otros aspectos técnicos necesitan ser corregidos.
Esto desembocó en una marea de fotos bastante decentes, lo que cambió la industria de las fotos de archivo. En los últimos años, los bancos de imágenes han creado-o comprado-las llamadas divisiones de microstock. Cobran de 1 a 100 $, en la mayoría de casos, para que publicaciones u otros reproduzcan la foto, a menudo suministrada por un aficionado. Getty llegó a un acuerdo con Flickr en el 2008 que permitía a los editores fotográficos de Getty rastrear imágenes y firmar contratos con fotógrafos aficionados.
“La calidad de estas fotos de archivo son virtualmente indistinguibles ahora de la calidad de imágenes que pudieran ser encargadas” dice el sr. Klein. “Pero el precio que se cobra al cliente es sólo una fracción de lo que tendría que pagar por una imagen profesional”.
Esto ocurre porque la gran mayoría de aficionados son felices simplemente porque les paguen algo por sus fotos. “La gente que no tiene que vivir de la fotografía y lo hace por hobby no siente la necesidad de cobrar un precio razonable” explica Matt Eich.
La señora Eismann, directora del Master en Fotografía Digital en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York argumenta: “Un fotógrafo profesional puede ir a una manifestación y hacer que parezca que es sólo de 10 personas o de 1000, y esa es la gran diferencia. No estoy segura si podría confiar en que un aficionado entendiera lo importante que es la comunicación visual.
¿Puede un aficionado tomar una foto tan buena como un profesional? “Seguro” dice la señora Eismann” Pero, ¿puede hacerlo si es un encargo concreto? ¿Lo puede repetir una y otra vez? ¿Lo puede hacer cuando el tema no es interesante?
Pero a aficionados como la señora Pruitt esto no les preocupa.
“Nunca he seguido las reglas fotográficas porque no las conozco, nunca he ido a una escuela de fotografía y nunca asistí a clases” dice. “La gente no conoce las reglas, fotografía lo que les gusta-y a otra gente también les gusta”.
El artículo es muy largo y el post también. Mañana comentaré algo al respecto. Pero de momento adelanto que, como sabéis la mayoría, doy clases de fotografía. Y en mis clases enseño precisamente las reglas, como fotografiar una manifestación y hacer que parezca que hay 1000 personas o sólo 10, como fotografiar encargos concretos, como repetirlos satisfactoriamente para el cliente una y otra vez, y como hacerlo aunque el tema no sea interesante visualmente.
35 comentarios: