
Hace unos días, una amiga fotógrafa me dijo: “¿por qué no vienes un día a comer a casa? Prepararé un pescadito”.
Se me iluminó la cara. “Perfecto, haré una foto y lo publicaré en la sección de recetas de mi blog” le dije.
A ella en cambio no se le iluminó, sino todo lo contrario. “No, no quiero salir. Es que soy muy tímida” me contestó. Mi amiga, procedente de Latinoamérica, es una de las más grandes fotógrafas documentalistas y os aseguro que, a la hora de hacer fotos, no tiene un pelo de tímida.
“Además, no tendrás equipo de iluminación como en tu casa”.
Su comentario me llamó la atención, porque un amigo bloguero, el fotógrafo inglés John Robertson me había comentado algo parecido al enviarme una receta: “Acabo de encontrar la receta en Internet del plato que te comenté, pero me temo que necesitan un fotógrafo-estilo-Paco para las fotos de comida porque las suyas son muy malas” me escribía.
También, al publicar la receta de la mousse de chocolate recibo halagüeñas críticas por la foto. "¡Uauuu! Una foto estupenda, Paco. Muy buena" comenta Maria Rosa Vila, que como editora de Descobrir Catalunya seguro que tiene acceso a fotos fantásticas sobre gastronomía catalana. Fernando Peracho, el director de una de las galerías fotográficas más creativas de Barcelona , Vàlid Foto, comenta : "¡Qué buena pinta tiene! Ñam, Ñam...y bonita foto!"
Si todos supieran como hago las fotos de mis recetas.
Más fácil imposible. Sigo un consejo que leí hace tiempo en una revista fotográfica americana. Trataba de un fotógrafo que, siempre que podía, aplicaba la norma KISS. Eran las iniciales de Keep It Simple Stupid (Hazlo de Manera Fácil Tonto).
Pués así hago las fotos de mis recetas. Tengo una pequeña terraza en la que siempre hay luz del norte, es decir que nunca le da el sol. Coloco el plato recién cocinado, aún humeante, en una mesita y lo fotografío a 400 ASA, a pulso, con lo que introduzco un punto atractivo de desenfoque. No quedan nada mal, ¿verdad?


Se me iluminó la cara. “Perfecto, haré una foto y lo publicaré en la sección de recetas de mi blog” le dije.
A ella en cambio no se le iluminó, sino todo lo contrario. “No, no quiero salir. Es que soy muy tímida” me contestó. Mi amiga, procedente de Latinoamérica, es una de las más grandes fotógrafas documentalistas y os aseguro que, a la hora de hacer fotos, no tiene un pelo de tímida.
“Además, no tendrás equipo de iluminación como en tu casa”.
Su comentario me llamó la atención, porque un amigo bloguero, el fotógrafo inglés John Robertson me había comentado algo parecido al enviarme una receta: “Acabo de encontrar la receta en Internet del plato que te comenté, pero me temo que necesitan un fotógrafo-estilo-Paco para las fotos de comida porque las suyas son muy malas” me escribía.
También, al publicar la receta de la mousse de chocolate recibo halagüeñas críticas por la foto. "¡Uauuu! Una foto estupenda, Paco. Muy buena" comenta Maria Rosa Vila, que como editora de Descobrir Catalunya seguro que tiene acceso a fotos fantásticas sobre gastronomía catalana. Fernando Peracho, el director de una de las galerías fotográficas más creativas de Barcelona , Vàlid Foto, comenta : "¡Qué buena pinta tiene! Ñam, Ñam...y bonita foto!"
Si todos supieran como hago las fotos de mis recetas.
Más fácil imposible. Sigo un consejo que leí hace tiempo en una revista fotográfica americana. Trataba de un fotógrafo que, siempre que podía, aplicaba la norma KISS. Eran las iniciales de Keep It Simple Stupid (Hazlo de Manera Fácil Tonto).
Pués así hago las fotos de mis recetas. Tengo una pequeña terraza en la que siempre hay luz del norte, es decir que nunca le da el sol. Coloco el plato recién cocinado, aún humeante, en una mesita y lo fotografío a 400 ASA, a pulso, con lo que introduzco un punto atractivo de desenfoque. No quedan nada mal, ¿verdad?





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