Cuando pienso en
Xavier Vinader hay dos imágenes que vienen a mi mente. Pero antes de comentároslas retrocedo en el túnel del tiempo.
Xavier es uno de mis amigos más queridos, nos conocemos hace una eternidad y hemos colaborado juntos en gran cantidad de reportajes que nos llevaron a viajar por medio mundo en los años setenta y ochenta en que ambos trabajamos para
Interviú.Conocí a
Xavier a principios de los años setenta gracias a
unas fotos que hice de la represión policial en la facultad de
Económicas de Barcelona. Tras la muerte de
Franco, ambos trabajamos para la revista
Interviú en numerosos reportajes de investigación, algunos sobre
ETA. Juntos viajamos por toda
Europa y dos meses por el
Sudeste Asiático. De
Vinader aprendí muchísimo: su entereza y espíritu positivo para afrontar todos los problemas, y ha tenido muchos a lo largo de su vida; de su rigor periodístico, que le hacía comprobar una y otra vez todos los datos y las fuentes antes de publicar un artículo, y una capacidad, rayana en lo increíble, de recopilar información y extraer el máximo de las personas con las que hablaba.
A principios de los años ochenta,
Xavier Vinader, publicó un reportaje de investigación sobre la extrema derecha en el
País Vasco que preparaba un atentado. Dos de los personajes que mencionaba en el artículo fueron asesinados por
ETA y la justicia le acusó de inducción al asesinato. Para no entrar en prisión,
Vinader se exilió durante dos años en
París y en
Londres.
Una de estas imágenes que permanece en mi memoria data de esa época. Fui a buscarle a
Londres y juntos viajamos a
Suecia para realizar una serie de reportajes. En ese momento conocimos la resolución del recurso del
Tribunal Supremo que falló en su contra. Asistimos a una rueda de prensa y ahí le tomé la foto que encabeza este artículo.
Xavier, libreta y magnetofón en mano, está ausente pensado en todos los problemas que se le venían encima.
Al cabo de unos meses
Xavier volvió. Yo fui uno de los compañeros que le pasé por la frontera andorrana. Unas semanas más tarde,
Vinader, con el
PSOE ya en el poder, se entregó y al cabo de un tiempo fue absuelto.
La otra imagen que recuerdo es de muchas agradables estancias en su masía del
Empordà, en donde mi hija
Andrea le mira con admiración y curiosidad. Una imagen que tiene ya más de diez años.
XAVIER Y ANDREA Desde entonces Xavier ha sido condecorado con la creu de Sant Jordi, la máxima distinción que otorga la Generalitat de Catalunya, y el estupendo libro de Jaume Busqué hace justicia a una vida apasionante de uno de nuestros periodistas más importantes que tuvo un papel primordial en aquellos años convulsos.